España ha empezado a apagar las redes 2G y 3G, y casi ningún negocio ha revisado qué se queda mudo cuando llegue su turno.
Imagina un comercio en una zona con cobertura de fibra floja, donde el datáfono del TPV lleva su propia tarjeta SIM en vez de conectarse al router de la tienda. Lleva años funcionando sin dar un solo problema, metido en un cajón desde el día que lo instalaron. Hasta que, una mañana cualquiera, deja de cobrar.
No es una avería del datáfono. Es que la red por la que hablaba —el 2G o el 3G— ha dejado de estar disponible en esa zona. Y esto no es una posibilidad remota: España ya ha empezado a apagar esas redes de forma progresiva, y la mayoría de negocios no tiene ni idea de cuántos de sus aparatos siguen dependiendo de ellas.
Vodafone empezó a apagar su 3G en 2022. Orange y Movistar tienen previsto hacerlo entre 2026 y 2027. El Gobierno cerró en enero una consulta pública para fijar el calendario definitivo, operador por operador. El 2G se quedará encendido más tiempo —probablemente hasta cerca de 2030, porque de él dependen servicios críticos— pero el 3G ya está, en la práctica, de salida.
Fíjate en la secuencia: esto no pasa de golpe
Ningún operador va a apagar una antena de un día para otro sin avisar. Es un proceso por fases, zona por zona, que se puede alargar varios años. Y ahí está la trampa: como no hay un día marcado en rojo en el calendario, es fácil pensar que sobra tiempo para prepararse. Hasta que la cobertura empieza a caer en tu zona —sin que nadie te llame antes para avisarte— y el aparato que llevaba diez años funcionando en silencio deja de comunicarse.
Te lo traduzco: qué sigue hablando en 2G y 3G sin que lo sepas
Estos son los equipos que con más frecuencia siguen conectados a estas redes antiguas, sin que su dueño lo sepa:
Datáfonos con tarjeta SIM propia, habituales en negocios con mala cobertura de fibra o en zonas rurales de la comarca.
Alarmas antirrobo que avisan a la central receptora por SIM, en vez de por el wifi del local.
Ascensores: la normativa obliga a que envíen una señal de comunicación bidireccional a un centro de rescate cada 72 horas, y buena parte de los más de 500.000 ascensores españoles con más de 20 años todavía lo hacen por 2G.
Rastreadores GPS de furgonetas y flotas comerciales.
Ninguno de estos aparatos avisa «voy a dejar de funcionar en unos meses». Un día, simplemente, deja de responder.
Y eso lo vemos cada semana
Cuando revisamos la instalación de un negocio, es raro encontrar a alguien que sepa qué tecnología usa cada uno de sus equipos conectados. El dueño de una ferretería, por ejemplo, sabe perfectamente cuánto le cuesta la electricidad o el alquiler, pero no tiene ni idea de si la alarma que instaló hace ocho años se comunica por 2G, por 4G o por wifi. Nadie se lo preguntó al instalarla, y nadie ha vuelto a preguntárselo desde entonces.
Cuando alguien lo mira de verdad…
…el problema casi nunca es «no me avisaron». El problema real es que no existe un inventario de qué depende de qué. El apagado del 2G y el 3G, en sí mismo, no es el riesgo —el riesgo es no saber, hoy, cuáles de tus equipos se quedarán mudos cuando le llegue el turno a tu zona.
Antes de que el apagado llegue a tu código postal, esto se revisa en una tarde:
1. Pregunta a tu instalador de alarma qué tecnología usa para comunicarse con la central —si es 2G o 3G puro, pide presupuesto para pasarla a 4G o wifi.
2. Revisa el contrato de tu datáfono: si lleva SIM propia, pregunta si es compatible con VoLTE (llamadas y datos por internet, no por la red móvil antigua).
3. Si tienes ascensor con contrato de mantenimiento, pregunta directamente si la comunicación de emergencia sigue siendo 2G.
4. Si gestionas una flota, pide a tu proveedor de rastreo la ficha técnica del dispositivo instalado.
¿Sabes, hoy mismo, cuántos aparatos de tu negocio siguen hablando en una red que están a punto de apagar?
No para venderte nada. Para que lo sepas: si quieres un diagnóstico rápido de qué depende de qué en tu red, antes de que decida un apagado por ti, escríbenos.