El Gobierno obliga a las grandes operadoras a mantener la cobertura móvil durante los cortes de luz. Nadie obliga a que tu negocio siga conectado.
Una tarde de agosto, en plena hora punta, se va la luz en un bar de la comarca. Vuelve a los veinte minutos. El aire acondicionado y las luces se recuperan al momento. El datáfono, no: tarda casi media hora en volver a encontrar red. Durante ese rato, quien quiere pagar con tarjeta no puede, y quien había reservado mesa por WhatsApp Business tampoco recibe respuesta, porque el router sigue reiniciándose.
No hace falta un apagón histórico como el de abril de 2025 para que esto pase. Basta un corte técnico de los que ya son habituales en verano, con la red eléctrica al límite. La diferencia entre uno y otro es la duración, no el resultado: sin corriente no hay conexión, y sin conexión el negocio se para aunque el local siga abierto y el resto del barrio ya haya recuperado la luz.
El Gobierno acaba de anunciar una medida para que esto pase menos veces. Merece la pena mirar exactamente a quién protege.
Lo que cambia de verdad en las redes móviles
Antes de que acabe 2026 se aprobará un real decreto que obliga a las operadoras que facturan más de 50 millones de euros o tienen más de 500.000 clientes —Movistar, Orange, Vodafone, entre otras— a instalar baterías en sus antenas capaces de mantener el servicio móvil durante un mínimo de cuatro horas en un corte eléctrico. El despliegue va por fases: cobertura del 50% de la población el primer año, 65% el segundo, 75% el tercero. La inversión estimada para las operadoras grandes ronda los 300 millones de euros, y la norma exige además que las llamadas al 112 sigan pudiendo recibirse aunque falle una red concreta. Telefónica y Cellnex ya ampliaron en julio su acuerdo para instalar parte de esas baterías.
La medida nace directamente del apagón de abril de 2025, cuando la caída simultánea de las redes móviles dejó a buena parte del país sin forma de comunicarse ni de seguir la evolución de la emergencia. Tenía sentido que llegara, y llegaba tarde.
La pregunta que nadie hace
¿Qué protege exactamente esa batería? La antena de la calle. No el router de tu local.
La operadora garantiza que la señal siga llegando hasta la puerta de tu negocio. Pero si tu router, tu switch, tu centralita telefónica o tu datáfono no tienen electricidad propia durante el corte, esa señal no llega a ningún sitio dentro del local, porque no hay nada encendido para recibirla. Es asegurar que la autopista siga abierta sin garantizar que el coche tenga gasolina.
La norma no obliga a nada dentro de tu negocio, y no tendría sentido que lo hiciera: eso no es responsabilidad de Movistar. El tramo final —el que decide si sigues cobrando, atendiendo o al menos localizable durante un corte— sigue siendo tuyo, exactamente igual que antes del decreto.
Qué se apaga primero en tu negocio
Fíjate en la secuencia, porque no todo cae al mismo tiempo ni por el mismo motivo.
Cae primero lo que depende de la misma toma de corriente que el router: el wifi, y con él, el datáfono si cobra por conexión inalámbrica, las cámaras de seguridad y la alarma si están conectadas por red, y la centralita si es de VoIP. Cae después, en cuanto se agota la batería del propio dispositivo, cualquier sistema en la nube que uses para citas, pedidos o reservas, aunque el ordenador donde lo mirabas siga encendido con batería propia.
Veinte años dan para mucho, y una de las cosas que hemos visto repetirse es que casi nunca es el apagón grande el que hace más daño. Es el corte de cuarenta minutos, tres o cuatro veces al año, el que se lleva por delante una tarde entera de caja sin que nadie lo haya previsto.
Lo que puedes revisar esta semana
Haz inventario de lo que depende de electricidad y conexión a la vez: router, switch, datáfono, centralita, cámaras. Si todo cuelga del mismo enchufe, todo cae junto.
Calcula lo que te cuesta una hora sin poder cobrar o atender. No para asustarte, para saber qué inversión tiene sentido y cuál es excesiva.
Pon un SAI al router y al switch. Es la pieza más barata de toda esta lista y la que compra más autonomía por euro invertido.
Pregunta a tu proveedor de TPV o centralita si existe un modo offline, o si su sistema depende sin excepción de tener conexión permanente para funcionar.
La ley que obliga a las operadoras estaba bien pensada y llegaba con retraso. Pero no cambia lo que ya era cierto: que tu negocio siga funcionando durante un corte no depende solo de que Movistar cumpla su parte. Depende de lo que tengas montado dentro de tu local.
¿Sabes cuánto tiempo aguantaría tu negocio conectado si ahora mismo se fuera la luz?
No para venderte nada. Para que lo sepas: revisar esto lleva media hora y suele resolverse con una inversión pequeña. Si quieres saber qué necesita tu negocio para no quedarse a ciegas en el próximo corte, escríbenos.